El Kangur
se inspira en la forma de llevar a los bebés en las civilizaciones de todo el
mundo, donde hace miles de años resolvieron de una forma sencilla y agradable,
la doble necesidad de la madre y de su niño.
El Kangur favorece la relación madre-hijo por su proximidad, creando un cálido
y agradable contacto entre ambos. El balanceo del cuerpo de la madre y su respiración
le tranquilizan y hace que se sienta seguro.
Su utilidad es muy amplia. Se puede utilizar después de los primeros días, hasta
alrededor de los tres años. Se adapta constantemente al crecimiento del pequeño.
Facilita la lactancia de una forma natural con toda discreción.
Es muy fácil de colocar. Se coloca alrededor del cuerpo en bandolera, situando
la zona acolchada en el hombro.Una vez adaptado al cuerpo, se pone al niño en
la posición que se prefiera y se estira la cinta. El mismo peso del bebé hará
que las anillas queden cerradas, fuertes y seguras.
Hay muchas posturas diferentes dependiendo de su edad y de la funcionalidad
que se necesite en cada momento. La posición más adecuada para los recién nacidos
será siempre la horizontal, con la cabeza en el lado de las anilllas. También
es la posición más adecuada para dar de mamar.
A medida que el pequeño va creciendo y se despierta su curiosidad por descubrir
mundo, se le colocará en posiciones más incorporadas progresivamente hasta sentarlo
totalmente.
Es conveniente ir cambiando de postura alternando ambos lados para estimular
de una forma adecuada su lateralidad.