El masaje infantil se dirige a la pequeña infancia (preferentemente
durante el primer año y medio de vida) y a sus padres o cuidadores.
Distinguimos diferentes ámbitos:
Dentro de la población general
- Padres y madres que con ilusión quieren vivir este periodo con mayor
intensidad.
- Padres y madres que a menudo, arrastrando el peso de la carga socio-cultural,
les cuesta escuchar su propio instinto respecto a la escucha de las necesidades
de su propio bebé.
- Padres y madres que por su ideología, o las informaciones descontextualizadas
o muy parciales, no son partidarios de tocar y coger mucho a su bebé;
estos niños tienen a menudo una falta importante de contacto y de los
importantes beneficios que éste proporciona.
Dentro de centros de salud y hospitalarios
- Grupos de postparto, donde para las madres es tan importante descubrir los
propios instintos y necesidades mutuas (madre y bebé); esto también
favorece la creación de lazos afectivos lo más pronto posible
y prioriza la autoestima de la madre.
- Con bebés prematuros o recién nacidos con periodos de hospitalización
largos, que a menudo no tienen acceso al contacto con los padres.Los bebés
prematuros o que han sido hospitalizados, separados de los padres, necesitan
normalmente mucho apoyo, y especialmente de sus padres.
Los bebés pasan por momentos traumáticos y están muy
sensibles. La relación que tienen con el tacto es en general mala debido
a las intervenciones médicas de tubos, pinchazos...
Los padres de los bebés prematuros se asustan a menudo por cualquier
cosa y son muy sensibles al llanto del bebé. Necesitan reasegurarse,
encontrar su papel de padres y sentir que son capaces de cuidar, atender y
acceder emocionalmente y físicamente a su hijo como cualquier padre
o madre. Necesitan sentir que su hijo los necesita a ellos tanto como a los
aparatos que cuidan de su proceso fisiológico.
- Escucha
de los momentos más adecuados para tener comunicación táctil
- Manera de tocar; primeros contactos
- Escucha de las necesidades del bebé
- Seguriza a los padres en la importancia de su rol de coger y cuidar
a su pequeño
- Una herramienta muy poderosa de los padres es ayudar a su bebé
a olvidar el dolor y el miedo haciendo que asocie el tacto con el placer.
Esta relación a través del tacto puede empezar dentro de
la incubadora, con un tipo de tacto adecuado a las necesidades de un prematuro.
- Con niños oncológicos terminales u hospitalizados en controles
periódicos:
- Acompaña con seguridad, tranquilidad, rebajando el desasosiego,
los miedos y la ansiedad del niño
- Da la oportunidad a los padres de acompañar y proporcionar situaciones
placenteras y tranquilizantes a su hijo/a
- Fomenta un espacio afectivo de calidad, donde se reencuentran y conectan,
facilitando la expresión verbal y corporal de ambos
- Grupos de trabajo, por medio del ambulatorio, con madres y padres en barrios
desaventajados.
Dentro de centros de atención o acogida al
niño
El tacto es un lenguaje excepcionalmente poderoso para un niño y especialmente
para aquellos a quienes les cuesta confiar en el otro después de una
pérdida dolorosa y una inestabilidad en las personas referentes.
- Niños que por la separación de la madre (o de la familia)
quedan con un vacío y se cortan los únicos lazos emocionales
fuertes de los que el niño disponía; niños que han sido
dejados o abandonados al poco de nacer, faltándoles un lazo emocional
referencial que les permita crecer y desarrollar su persona en todos los ámbitos:
corporal, psíquico y emocional de una forma armónica.
- Ayuda a establecer un vínculo entre el educador de referencia
y el niño.
- A padres que han pasado por los organismos de adopción pertinentes
y reciben definitivamente a su deseado hijo. Facilitará, para ambas
partes (padres e hijos), la creación de estos vínculos afectivos
y a fortalecerlos día a día.
- En padres acogedores puede suponer un medio importante para conocer mejor
a este niño que ahora tienen en el núcleo familiar
- Acercarse a él/ella desde el respeto y la escucha favorecerá
una más rápida conexión con sus expresiones y emociones.
- Profundizar en la vinculación emocional pero no en la fusión,
ayudando a ver en este niño una persona independiente a la que
se esta ayudando a crecer.
Familias desaventajadas. Niños con riesgo de
maltratos y sus padres o cuidadores
- Padres de riesgo y sus niños (nivel social bajo, alcohólicos,
drogadictos, con problemática social diversa...) donde la sensibilidad
y el respeto de los padres respecto a los hijos pueden estar bastante distorsionados.
- Niños que han pasado periodos de separación largos, generalmente
por hospitalizaciones necesarias (los estudios muestran un número elevado
de casos de maltratos en estos casos).
- Niños de cualquier nivel social donde el maltrato psicológico
pueda ser una causa de que disminuya su desarrollo "normal".
- Madres en régimen penitenciario al cuidado de sus pequeños
(0-2 años).
Niños con disminuciones físicas y psíquicas
y sus padres
- Núcleos familiares donde las patologías de los hijos dificultan
la vinculación afectiva entre padres e hijos y provocan distanciamiento.

- Niños que por su patología tienden a ser "escondidos"
por sus padres, dificultando la sociabilidad de los propios padres y del núcleo
padres-niño con el resto de la gente. Facilita la integración
de estos padres, madres y niños.
- Padres que descuidan necesidades básicas como la limpieza y el cuidado
del propio niño.
- Padres que les cuesta aceptar las expresiones del propio niño como
autónomas, y tenerlas en cuenta.
- Niños que son aceptados tal y como son y sus padres desean estimular
a su hijo con todos los beneficios del contacto corporal, y en especial, con
el nutriente afectivo-emocional.
El masaje infantil en estos casos es un canal muy importante para unir a los
padres con sus bebés; y además, aumenta los beneficios físicos,
facilita la conexión y el ajuste con el niño mientras va creciendo.
Favorece la aceptación emocional en las primeras etapas de la vida
y la normalización del niño "no esperado".
Niños en el ámbito escolar
- En el niño escolarizado, tanto en guarderías como en preescolar
(4 meses a 4 años), puede suponer un tesoro como medio para modificar
relaciones tanto entre los propios niños como entre maestro-niño/a.
- En niños con conductas agresivas, transforma comportamientos y relaciones.
- Ayuda en los periodos de adaptación en los que el niño tiene
más dificultad.
- Incentiva la creatividad y la expresividad tanto del lenguaje corporal como
del verbal.
- Es un camino global para introducir en el bloque de contenidos de la educación
infantil: "conocimiento de uno mismo", y trabajar actitudes.
- Es un momento en el que el niño recibe una atención individualizada
en el lenguaje corporal (el más cercano a él), con una gran
dosis de afectividad.
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